Convulsiones en el perro - primera valoración y estatus epiléptico
Si de verdad fue una convulsión, cómo la edad estrecha el diagnóstico diferencial, cuándo iniciar el tratamiento antiepiléptico y los primeros diez minutos del estatus.
Si de verdad fue una convulsión, cómo la edad estrecha el diagnóstico diferencial, cuándo iniciar el tratamiento antiepiléptico y los primeros diez minutos del estatus.
Cuando se presenta un perro por lo que el propietario llama un ataque, hay tres preguntas que responder por orden: ¿fue realmente una convulsión?, ¿la causa está dentro o fuera del encéfalo?, ¿debe iniciarse tratamiento hoy?
Alterar ese orden es el error más frecuente en la clínica. Iniciar un antiepiléptico antes de investigar la causa enmascara la enfermedad de fondo.
Lo que describe el propietario no siempre lo es. Conviene separar:
La herramienta diagnóstica más valiosa es un vídeo. Treinta segundos grabados con el móvil del propietario dicen más que media hora de anamnesis. Pídalo en todos los casos sospechosos.
La forma típica de una convulsión: un pródromo breve, pérdida de consciencia, actividad tonicoclónica, micción o defecación, salivación y después una fase posictal —desorientación, ceguera, hambre voraz e inquietud durante minutos u horas—. La presencia de fase posictal es uno de los rasgos que con más fuerza separan la convulsión del síncope.
Las convulsiones se agrupan en tres categorías:
Convulsiones reactivas — El encéfalo es estructuralmente normal y la causa es metabólica o tóxica. Hipoglucemia, insuficiencia hepática y shunt portosistémico, alteraciones electrolíticas, tóxicos. Se descartan primero, porque su tratamiento es del todo distinto y son corregibles.
Epilepsia estructural — Existe una lesión: neoplasia, enfermedad inflamatoria, infarto, malformación, secuela de traumatismo.
Epilepsia idiopática — No se encuentra causa estructural ni metabólica. Es un diagnóstico de exclusión, pero no arbitrario: tiene un perfil reconocible.
Si todo ello resulta normal y el perfil encaja con epilepsia idiopática, la imagen avanzada (RM) y el análisis de líquido cefalorraquídeo se planifican según la edad, los hallazgos de la exploración y la frecuencia de las crisis.
No todo perro que convulsiona recibe medicación. Criterios ampliamente aceptados para iniciarla:
Cuando se inicia el tratamiento, lo que el propietario debe entender es taxativo: suele ser de por vida, su retirada brusca puede desencadenar un estatus epiléptico, el objetivo no es suprimir las crisis sino reducirlas a un nivel aceptable, y llevar un diario de convulsiones constituye la base de todas las decisiones posteriores.
Una crisis única de más de cinco minutos, o crisis sucesivas sin recuperación de la consciencia entre ellas, constituye un estatus epiléptico. El riesgo de daño encefálico e hipertermia es real y depende del tiempo.
El orden:
Este paciente permanece en observación; no se envía a casa porque la convulsión haya cesado.
Este artículo tiene finalidad formativa general; para las dosis, consulte la ficha técnica del producto autorizado y un formulario actualizado.
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